Este cuento rompe con el clásico final ?fueron felices y comieron perdices? para invitarnos a reflexionar desde el humor y la ternura sobre la importancia de imaginar finales más amigables y sostenibles.
A través de la historia de una niña y su padre interrumpidos por Carlo y Bettina ?dos perdices convertidas en Inspectores Generales de la Asociación Internacional para una Vida Saludable y Plena de las Perdices? el relato propone alternativas creativas y divertidas que sustituyen el tradicional destino gastronómico de estas aves.
Con un texto ingenioso y lleno de guiños a los lectores acompañado de ilustraciones coloridas y expresivas este libro ofrece una mirada fresca a los cuentos de siempre fomentando la participación la imaginación y el respeto por la vida en todas sus formas.
Un título ideal para leer en familia que entretiene y al mismo tiempo invita a repensar nuestras tradiciones narrativas.